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lunes, 21 de septiembre de 2026 · Edición mundial · Precio: gratis, pero se acepta indignación

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Milei y un asesor analizan bandera arcoíris durante cuatro horas y concluyen que "el mercado decidirá qué color va primero"; Calato intenta objetar y es refutado con torta

El comité no logró consenso sobre si el amarillo es inflacionario. Un asesor propuso privatizar el violeta. Nuestro reportero llegó a explicar que la bandera era pequeñoburguesa y se fue con dos porciones.

Por Calato ·

Javier Milei y su asesor frente a la bandera. Los signos de interrogación son parte de la metodología.
Javier Milei y su asesor frente a la bandera. Los signos de interrogación son parte de la metodología.
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El presidente argentino Javier Milei y uno de sus asesores más cercanos fueron convocados de urgencia esta semana para emitir un dictamen técnico sobre la bandera arcoíris que apareció colgada en el balcón de un ministerio. La reunión, prevista para veinte minutos, duró cuatro horas y terminó con un documento de 63 páginas titulado “Hacia una desregulación cromática”.

“Lo primero que notamos es que hay seis colores y ninguno paga impuestos, lo cual celebramos”, explicó el asesor. “Lo segundo, que el orden es arbitrario. ¿Quién decidió que el rojo va arriba? ¿Un burócrata? ¿Un zurdo? Nosotros creemos que el mercado debe decidir qué color va primero”.

Entre las recomendaciones del informe figuran privatizar el violeta, “por bajo desempeño histórico”; emitir bonos indexados al naranja; y crear una zona franca en el verde. El presidente propuso además eliminar el rojo “por razones obvias”, pero fue derrotado en votación dividida cuando el asesor recordó que el rojo también es el color de la motosierra.

Mientras tanto, en el balcón

Las personas que colgaron la bandera, empleadas del ministerio que celebraban el cumpleaños de una compañera, siguieron con la torta. “Es una bandera”, dijo una de ellas. “La colgamos porque es bonita y porque es de ella. No sabíamos que necesitaba un dictamen. Ni dos”.

El segundo dictamen

Porque hubo un segundo dictamen. Calato, enviado especial, llegó al balcón con la intención de explicar a las empleadas que la bandera es “un símbolo pequeñoburgués de la mercantilización del afecto” y que la verdadera liberación “solo llegará con la abolición de la propiedad privada, incluida la de las tortas”.

Fue invitado a comer torta. Aceptó. Pidió la porción del centro, “por jerarquía”. Pidió una segunda, “por solidaridad”. Cuando intentó retomar el argumento, la cumpleañera le preguntó si en su país el comunismo había repartido alguna vez una torta tan buena. Calato respondió que “el proceso es dialéctico”, tomó una tercera porción y se retiró antes de que terminara el debate, como acostumbra.

El asesor de Milei, que observaba desde la ventana, anotó en el informe: “Confirmado: hasta los zurdos prefieren el mercado cuando hay torta”. La bandera sigue en el balcón. Nadie la ha privatizado.

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