Calato le regala a Paula un oso de peluche comprado a 36 cuotas y denuncia al sistema financiero desde la misma fila del banco
El peluche costó lo mismo que una lavadora y se terminará de pagar en 2029. "Es una crítica a la mercantilización del afecto", explicó él. "Es una lavadora lo que necesitábamos", explicó ella.

El oso mide 80 centímetros, es blanco, tiene un corazón bordado y un plan de financiación a tres años con tasa variable. Fue el regalo de aniversario de Calato para Paula, su pareja, y es también, según él, “una denuncia performática contra el capital financiero”. Según ella, es un oso.
“Lo vi en la vitrina y sentí que era él”, cuenta nuestro reportero. “Pregunté el precio y sentí que era el sistema. Pero la vendedora me dijo que podía diferirlo a 36 cuotas, y entonces entendí que la única forma de combatir al banco es desde adentro, con su propio dinero”. Firmó el crédito con una pluma que, aclara, es prestada, “porque la propiedad privada es un robo, pero la pluma es de Paula”.
El oso costó lo que cuesta una lavadora de carga frontal. La lavadora, precisa Paula, era lo que necesitaban. Calato responde que la lavadora “reproduce la división sexual del trabajo doméstico” y que él, por coherencia, prefiere lavar a mano. Paula confirma que Calato no ha lavado nada, ni a mano ni de ninguna otra forma, desde marzo.
Según la simulación del banco, el oso terminará de pagarse en febrero de 2029. La misma entidad, en un cálculo que nadie pidió, estimó que existe un 40 % de probabilidad de que el oso sobreviva a la pareja como pasivo compartido. Calato lo interpretó como “una amenaza de clase”. Paula lo interpretó como “un martes”.
La economía del cariño
“El sistema quiere que ames en cuotas”, sentenció Calato en la fila del banco, mientras esperaba su turno para pedir un aumento del cupo. “El oso es el símbolo perfecto: un objeto sin valor de uso, con valor de cambio ficticio y con intereses reales. Yo lo compré para desenmascararlo”.
Paula, por su parte, aclaró que el oso le gusta, que Calato le gusta más y que la lavadora “se puede comprar en diciembre, también a cuotas, y también será culpa del capitalismo”. Calato asintió con la solemnidad de quien acaba de perder un debate y ganar un oso.